Reflexión para el Lunes, 31 de marzo de 2025
Cuarta semana de Cuaresma


Fe sin espectáculos: La nueva creación que nace de la confianza

Lecturas del día:

La Cuaresma nos invita a preguntarnos: ¿Buscamos a Dios por sus signos o por su Palabra? Las lecturas de hoy revelan un Dios que renueva todas las cosas, no con milagros llamativos, sino a través de una fe que transforma.


Isaías 65: La promesa de un mundo sin lágrimas

Dios anuncia: «Voy a crear un nuevo cielo y una nueva tierra» (Is 65,17). Esta visión no es una fantasía, sino una invitación a colaborar en su proyecto de justicia y alegría. La nueva Jerusalén simboliza una humanidad reconciliada, donde «no habrá llanto ni gemido» (v.19). Pero esta promesa exige algo más que esperar pasivamente: implica construir hoy, con acciones concretas, el Reino que Dios sueña.

Pregunta clave: ¿Vivimos anclados en nostalgias del pasado o trabajamos activamente por el futuro que Dios promete?


Salmo 29: Gratitud en medio de la prueba

El salmista canta: «Cambiaste mi luto en danzas» (Sal 29,12). Este himno no niega el dolor, sino que celebra que Dios actúa incluso en la oscuridad. La Cuaresma nos recuerda que la fe no elimina las crisis, pero sí nos da la certeza de que el alba del júbilo llegará después de la noche.

Reflexión: ¿Agradecemos a Dios solo en la prosperidad, o también confiamos en su bondad cuando el camino se oscurece?


Juan 4: Creer sin ver

Un funcionario real suplica a Jesús que cure a su hijo moribundo. Jesús responde con una frase que desafía: «Si no veis signos y prodigios, no creéis» (Jn 4,48). Sin embargo, el hombre elige confiar en la palabra de Jesús, no en espectáculos. Su fe, frágil al inicio, se fortalece cuando descubre que su hijo sanó «a la hora séptima» (v.53), el momento exacto en que Jesús habló.

Contraste actual: ¿Exigimos a Dios pruebas (éxito rápido, soluciones mágicas) o aceptamos que su poder se manifiesta en lo cotidiano?


Cuaresma: De la fe infantil a la fe adulta

Las lecturas nos retan a:

  1. Abandonar la idolatría de lo inmediato: Dios no es un repartidor de milagros, sino un Padre que nos llama a madurar.
  2. Ser constructores de la nueva creación: Como Isaías, trabajar por la justicia social, la acogida al migrante y la defensa de los frágiles.
  3. Confiar en el silencio de Dios: A veces, su respuesta no es un prodigio, sino una presencia que sostiene en el dolor.

Acciones concretas


Oración

«Señor, enséñanos a creer sin exigirte espectáculos, a trabajar sin desfallecer en la siembra, y a esperar con paciencia tu nueva creación. Que nuestra fe no sea un refugio de comodidad, sino un sí audaz a tu proyecto de vida. Amén».

Autor: Acólito Luis, inspirado en las reflexiones de Hna. Marivi Sánchez Urrutia
Congregación de Dominicas de La Anunciata



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